Una esterilla muy gruesa puede ser cómoda para ejercicios en el suelo, pero menos estable para posturas de equilibrio. El mejor grosor depende de la actividad, no de una regla universal.

También importan el agarre en ambas caras, el espacio disponible y la facilidad para limpiarla y guardarla después de cada sesión.

Qué conviene comparar

1

Actividad principal

Yoga, movilidad, fuerza y ejercicios tumbados exigen combinaciones distintas de estabilidad, amortiguación y longitud.

2

Grosor y firmeza

No compares solo milímetros. Un material firme y otro blando pueden sentirse muy diferentes con el mismo grosor.

3

Agarre y suelo

La cara inferior debe mantenerse estable sobre tu superficie habitual y la superior ofrecer seguridad con manos o pies húmedos.

4

Limpieza y guardado

Comprueba las instrucciones de limpieza, el tiempo de secado, el peso y el volumen una vez enrollada.

Lista de comprobación

Errores frecuentes

La decisión con criterio

Busca el equilibrio entre apoyo y estabilidad que exige tu entrenamiento. Una esterilla fácil de desplegar, limpiar y guardar tiene más posibilidades de formar parte de tu rutina.